EE: ¿Desde dónde miras?

JT: Siento que vivo en un constante estado de exploración, intentando combinar cosas, sonidos, imágenes que me provoquen emociones interesantes de examinar. No estoy seguro de qué parte ellas es la que me interesa, pero son sensaciones que me habitan y siento la necesidad de conversar con ellas; creando es como mejor siento que logro hacerlo.

EE: ¿Por qué haces público?

JT: No me gusta necesariamente la idea de hacer mi obra pública (por pura inseguridad). Pero es cierto, al menos para mí, que crear es reflexionar. En ese sentido supongo que gran parte del valor del arte reside en el diálogo que provoca, lo que me hace pensar que entre más compartamos nuestras creaciones mejor podremos entender la complejidad de este mundo tan diverso en el que vivimos.

 

EE: ¿Con qué parte de ti prefieres crear?

JT: Me gusta crear con las manos y me gusta crear con los oídos. También los ojos, definitivamente, aunque si soy sincero me cuesta un poco más de trabajo encontrar cosas con la mirada. Desconfío mucho de todo lo que veo, como si hubiera un mal diseño gráfico inherte en la creación del cual estoy buscando alejarme. Por el otro lado, al crear con los oídos me siento completamente libre, siento que no hay frenos hacia ninguna dirección y siento que logro ubicar una gran gama de tintes emocionales que me ayudan a procesar los eventos del momento.

EE: ¿Hacia dónde miras?

JT: No sé realmente. Miro hacia muchos lados y a la vez hacia ninguno. Supongo que al final de cuentas estoy mirándome a mi mismo, intentando entenderme cada vez mejor. Lo padre es que al crear o al hacer siento que me encuentro cada vez un poquito más; no sólo se trata de entenderse, si no también de crearse.

EE: ¿Eres un ser-digital?

JT: Supongo, me la paso todo el maldito día frente a la compu. Creo que soy adicto al contenido audiovisual, lo cual es un pedo. Pero bueno. También tengo mi presencia en las redes sociales, lo cual supongo significa que sí soy un ser digital. Pero no me había dedicado hasta hoy a entender la profundidad de este mundo, que empezó siendo un juego en la secundaria y terminó siendo mi chamba actual.

Jerónimo Toledo