Ni me digas, amiga. Tuve la peor semana. La entrevista, fatal. El tipo me citó en un café y se me sentó súper pegado. Luego propuso que nos pasáramos al sillón y ahí voy. Quién sabe en qué hubiera acabado si no hubiera llegado Héctor. No, le llamé para que fuera y llegó justo a tiempo. Literal salí corriendo. Sí, obvio avisé en la bolsa de trabajo que aguas con ese güey. Claro, súper suerte, pero no manches. Como por qué te tienes que estar exponiendo a eso. 

Deja tú, fui a otra al día siguiente. Sí, si por eso estaba tan contenta, me llamaron de todos lados para la misma semana. Pero ninguna, amiga, ninguna. Por eso estoy tan frustrada y te marqué. Te digo, esa fue el lunes. La que te voy a decir ahorita fue el martes, en el norte.

Ahí voy en mi cochecito con dos horas de anticipación, y qué bueno porque había un choque en el segundo piso y horas a vuelta de rueda. Aun así llegué a tiempo, pero madres: entré y salí en diez minutos. Literal, amiga, diez. Me dio tanto coraje haber ido hasta allá para nada, que me quedé en el centrote ese comercial que acaban de abrir. Pues sí, güey, ¡me merecía un premio cañón! Al final solo me compré un helado porque dije, no me voy a empezar a gastar el dinero que todavía no gano y ya me gasté una lana en gasolina con esto. Y así me costó el estacionamiento, pero pues ya, equis.

Total, para esto pues ya iba medio de malas a la del miércoles. Pero le eché coco y dije, cada una es diferente, dales chance, en una de esas es la buena, no se te vaya a notar la jeta de que yo ni quiero trabajar aquí. Y pues por la ubicación sí está perfecto, la neta. Al principio, bien, me gustó el ambiente, todo. Pero la vacante está justo en el área que no quiero, la que dijo Ximena que está hecha un desmadre. Y pues sí le dije a la de Recursos Humanos, qué pena, pero creo que hubo un malentendido. Fui súper clara en mi CV en que no quiero seguir creciendo en esta área; ¡ya sé que tengo el perfil, pero no mames! N’hombre, obvio no le dije así, pero pues tipo era la idea. 

Y sí se súper malviajó, me quedó clarísimo que no leyó bien mi CV y que se iba a meter en una bronca si no llenaba pronto esa vacante. Entonces como que ya le bajé dos rayitas y le dije bueno, mira, si me das chance de pensarlo un par de días podemos seguir con el proceso ahorita. Y yo creo que sí es medio nueva en esto porque me dijo que sí. Si alguien me hubiera hecho eso a mí ni de pedo se lo acepto, me pongo súper pesada de pues si no quieres trabajar aquí pues es tu pedo y ya te me vas largando. Pero o está verde o sí les urge muchísimo. Total, me quedé y que me avisan, ya sabes. A ver, porque sí tiene sus ventajas pero neta eso ya cero me late.

¿El jueves? Amiga, fue la peor de todas. Confundieron mi CV con el de otra chava que tiene maestría en estadística, y como que era la segunda fase del proceso o algo, porque había varios haciendo un examen súper cañón, en la compu y todo, que se veía que iba a durar horas. Y llego y me dicen pásale, y me sientan en la compu junto a un güey cuarentón medio calvo y yo madres, como que yo no voy aquí. Y le dije, oye qué pena pero creo que se equivocaron. Y ya checaron y pues la chava de la maestría en estadística va a hacer el examen mañana, ¿cómo ves? Y pues se disculparon y todo pero güey, tuve que posponer mi cita con el dentista para ir y ahora me voy a seguir con dolor de muelas hasta el lunes en la tarde. 

Y tú, ¿cómo estás?

«Lazos» de Regina Garduño Niño es una antología de cuentos inspirados en la vida cotidiana y las extraordinarias cosas que allí florecen. Sigue la publicación de las sutiles y encantadoras historias que conforman «Lazos» en El Blog de Evidencia Estudio.

*Imagen destacada: S.H.